24/12/09

El concurso 140 y los jueces del poder

Por Olegario Fuentes*
 

¿Qué es más importante, el tramposo o la trampa?.- Podemos afirmar sin temor a equivocarnos que desde el inicio de la historia humana hubo quienes pretendieron llegar a las metas que se propusieron utilizando atajos o caminos "alternativos", son solo tramposos.

 Personajes que, sin duda, deben ser sacados del juego en bien del propio juego, ya que si nadie respeta las reglas, o las reinventa, no tiene sentido jugarlo porque entre otras consecuencias nunca se sabe quien gana.

 Ahora bien, que es más nocivo, la existencia de quienes quieren llegar por la vía fácil o que quienes reivindican el "juego limpio" permitan que existan sistemas o procedimientos que son una trampa en si mismos.

 En estos día trascendió periodísticamente que la justicia contencioso-administrativo federal de la ciudad de Buenos Aires había ordenado al Consejo de la Magistratura que suspendiera los plazos del concurso N° 140, por el cual se esta cubriendo cuatro vacantes en los juzgados federales penales de la ciudad de Buenos Aires, en virtud que se sospecha que dos participantes sabían de antemano el caso practico que se utilizaría en el examen escrito que forma parte del proceso de selección y hasta tanto se demostrara si esto era cierto o no.-

 Algunos días atrás, otro Juez había ordenado el cruce de llamados y correos electrónicos entre los participantes del concurso y los miembros del jurado (dos jueces de instrucción, un camarista y un académico)-

 Los periodistas que trataron el tema lo plantearon, en general, de una forma tal que las luces recaen en los sospechosos de ser tramposos; los miembros del Consejo de la Magistratura que quieren "salvar" el concurso van por una senda similar; en última instancia el razonamiento es que, si de una u otra forma los sospechosos no son seleccionados, el proceso se sanea y todos somos felices.

 Lo que nadie dice, es que el punto importante, no es la existencia de tramposos en el concurso, sino que existan quienes facilitan la trampa o dicho de otra manera aquí no están cuestionados personalmente solo los participantes sino además el o los integrantes del jurado que posibilitaron la trampa en este concurso en particular y los que diseñaron un sistema de selección que permite este tipo de situaciones.

 Frente a este hecho y a un hecho similar ocurrido meses atrás, en un concurso en el interior del país llevó al Consejo a modificar el reglamento de concursos, pero hizo más de lo mismo ya que sostener que la selección de magistrados tiene que estar basado principalmente en la determinación de cuanto, los postulantes, saben de derecho (no es menor el detalle que existe una Universidad que ya ha dicho que por ser abogados, son peritos en la aplicación del derecho positivo y que sendos colegios profesionales de colegas los habilitaron para  ejercer la profesión) es un error que no salva el hecho que solo el ejercicio efectivo de la Magistratura demuestra la aptitud del candidato en su desempeño.-

 Si se quiere impedir la trampa, ya que ser tramposo es una elección personal que no puede ser prevenida por las instituciones, lo que hay que reformar es el concepto con el que se aborda el proceso de selección de los jueces de tal manera que los que acceden a ese puesto cumplan con el viejo aforismo que define las características de un buen juez: que sea una buena persona, que sea honesto y si sabe derecho mejor.

 Que el hecho que a través del concurso N° 140 se pretenda cubrir las vacantes de los juzgados federales que tienen competencia para investigar los delitos económicos cometidos por funcionarios federales en el ejercicio de sus funciones solo agrava una situación estructuralmente mal concebida.

 
 
*Dr.Olegario  Fuentes es alguien que conoce Tribunales pero que prefiere ocultar su verdadera identidad para salvar el trabajo que le permite alimentar a sus hijos. Y obviamente es fanático de PyP.

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