Cuando renunció como Fiscal de Investigaciones Administrativas, Manuel Garrido, dijo que su jefe, Esteban Righi, le había recortado funciones a la FIA y que lo dejaba participar de las investigaciones por corrupción, solamente cuando ese organismo hubiera sido el que presentó la denuncia judicial.
En los casos en que la Fiscalía participara de las causas judiciales que no se haya iniciado por una denuncia propia, quedaba afuera. Righi contestó que no había ninguna limitación al trabajo de la FIA.
Pero un fallo de la Sala II de la Cámara Nacional de Casación Penal, sobre el enriquecimiento ilícito de Guillermo Moreno, pone negro sobre blanco lo que en su momento denunció Garrido. Vale la pena recordar que Righi es el jefe de todos los fiscales nacionales y al mismo tiempo, su estudio de abogados, ejerce -y ejerció- la defensa de varios investigados por corrupción.
Para resolver un trámite judicial solicitado por el actual fiscal, que ocupa el cargo de Garrido, Guillermo Noailles, la Casación uso un argumento similar al de Righi y dejó afuera del caso a la Fiscalía Nacional de Investigaciones Administrativas.
Y de paso cerró definitivamente la investigación sobre enriquecimiento ilícito a la que estaba sometido Moreno, quien contaba con el sobreseimiento confirmado por la Cámara Federal.
En su fallo, los jueces Luis García, Gustavo Mitchell y Guillermo Yacobucci, señalaron que la FIA no tiene atribuciones para intervenir en una causa judicial si no fue la autora de la denuncia. Punto. Se acabó la discusión.
Ahora, todos los abogados de los investigados por casos de corrupción pueden reclamar que la FIA no se meta en sus expedientes.
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