

Daniel Román Peralta, gobernador de Santa Cruz, se presentó ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación para que los ministros de ese Tribunal le aclaren cómo hacer para reponer en su cargo a Eduardo Sosa, a quien Néstor Kirchner, cuando mandaba desde Río Gallegos, dejó sin su puesto de Procurador General.
Peralta, en un escrito de 21 carillas, que firmó junto a Carlos Ramos, fiscal de Estado de Santa Cruz, señaló que el fallo de la Corte del 20 de octubre pasado, tiene “oscuridad” a la hora se explicar cómo llevar adelante la reposición de Sosa. La Corte dijo que Sosa debe ser designado en el puesto actual de Agente Fiscal ante el Tribunal Superior de Santa Cruz, pero ese cargo está ocupado por Claudio Espinosa.
El gobernador pidió en el “planteo de aclaratoria” que le digan cómo hacer para sacar de su cargo a Espinosa que fue designado con acuerdo de los legisladores santacruceños y que tiene garantizada la inamovilidad en su puesto. Y cómo designar a Sosa sin que pase por la Legislatura provincial.
Con un tono extremadamente ácido, Peralta le remarcó a la Corte que “En el régimen republicano de gobierno que vivimos V.E, este Gobernador no tiene la suma del poder público, modalidad típica de antiguos regímenes dictatoriales, en los que quedaba suprimida la división de poderes republicana, y el gobierno adquiría las modalidad de absolutismo político, tampoco resulto ser interventor militar de esta provincia para cesar en el cargo a un funcionario judicial y designar a otro, obviando el procedimiento legal y constitucional que rige en la materia”.
Pero el desafío a la Corte por parte de Peralta no se detuvo allí. En la página 19 del escrito que fue presentado el lunes pasado, cuando se refiere a la inamovilidad de la que goza Espinosa, lanza una advertencia a los ministros del máximo Tribunal del país. El gobernador les avisa a los integrantes de la Corte que, tal vez, alguno de ellos deba pasar por la situación de Espinosa en el caso que los jueces que integraban ese Tribunal durante el menemismo consigan un fallo de reposición en sus cargos por parte de la Comisión y la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Peralta escribió “Admitir lo contrario (que Espinosa no goza de inamovilidad), implicaría inclusive presumir que Ministros de esa Suprema Corte podrían encontrarse en una situación similar a la del Dr. Espinosa quien por el fallo de V.E ha sido privado de su derecho a la estabilidad e inamovilidad en el supuesto que prosperara la presentación realizada por los Dres. Antonio Boggiano y Eduardo Moliné O´Connor, quienes al ser destituidos como juez de la Corte Suprema de Justicia de Justicia de la Nación han planteado sus casos ante la Comisión y la Corte Interamericana de Derechos Humanos , por lo que ante una sentencia favorable a sus reclamos, de acuerdo con este precedente, no estaría excluida la posibilidad de que pueden ser repuestos en sus cargos, no pudiendo invocar en consecuencia , actuales Ministros de ese Excelentísimo Tribunal su derecho a la estabilidad o inamovilidad de la que gozan”.
En lo que puede ser un enorme conflicto institucional, Peralta desafía a la Corte, le pide que le expliquen cómo implementar el fallo, les advierte sobre el futuro, y señala “con respeto” que la decisión “resulta un exceso que vulnera los propios límites que tiene ese Tribunal en el ejercicio de control de constitucionalidad”.
Todo comenzó cuando Kirchner sacó a Sosa de su cargo. Quince años después un kirchnerista como Peralta genera un conflicto muy grande con los mismos jueces de la Corte que designó Kirchner para depurar de “menemismo” el cuarto piso del Palacio de Tribunales.
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