Martín Palermo y Ariel Ortega demostraron ayer que todavía pueden. Al primero lo apretaron en un entrenamiento durante la semana y el domingo respondió como sabe, con un gol que determinó el triunfo frente a Lanús. Al segundo le tiraron casi toda la responsabilidad encima por el mal comienzo de campeonato de River, y el domingo respondió: asistencia para el tercero y definición orteguiana para el cuarto: 4 a 3 frente a Chaca. Son dos jugadores diferentes, grandes, que, como ha quedado demostrado, cuando las papas queman, están ahí para sacarlas.
0 comentarios:
Publicar un comentario