Por Omar Lavieri
Las interferencias a los satélites del Grupo Clarín fueron accidentales. Eso es lo que determinó el juez federal Marcelo Martínez De Giorgi quien la semana pasada decidió archivar la investigación por inexistencia de delito.
En una resolución de seis carillas Martínez De Giorgi dio por concluido, por lo menos en esta etapa judicial, el conflicto que se instaló durante el mes de marzo pasado cuando los satélites utilizados por Clarín para sus medios audiovisuales fueron interferidos en varias oportunidades. Hubo cruces con el Gobierno, que, a través del interventor del Comfer, Gabriel Mariotto, denunció el hecho el 27 de marzo pasado.
Según la empresa Intelsat que provee el servicio al Grupo Clarín, las interferencias fueron hechas por otro “respetable cliente" ,de forma “ no intencional” y desde el exterior del país. Artear apelará la decisión del juez y deberá resolver la Cámara Federal.
A partir de la denuncia del Gobierno comenzó una investigación judicial en la que se realizaron varias medidas: estuvo frente al juez Eduardo Gustavo Alberto Bayo, Gerente del Área de Tecnología de Arte Radioteleviso Argentino S.A (Artear) quien explicó cómo habían sido las interferencias y qué empresa proveía el servicio que utiliza Artear .
Se pidió información a la Comisión Nacional de Comunicaciones (CNC) y mediante exhorto diplomático, se requirió precisiones a la empresa Intelsat, proveedora del servicio, son sede en Estados Unidos, que relate a qué se debía la interferencia.
La Justicia le solicitó al abogado Emilio Beccar Varela quien es representante en Argentina de la firma “Southern Satellite Corp” subsidiaria de la empresa “Intelsat”, que presentara un informe sobre lo sucedido tanto en marzo como el 5 de mayo pasado, día en el que también hubo interferencias.
Beccar Varela aportó documentación de Intelsat con explicaciones técnicas sobre el caso y respondió en nombre la empresa, de manera simple, a la pregunta de quién había interferido las señales: “...Teniendo en cuenta la información recopilada durante el proceso de detección de la interferencia, el registro de accesos al satélite IS-3R a lo largo de los períodos de tiempo en cuestión y la exhaustiva investigación de fallas realizada para corregir el problema, Intelsat pudo verificar la presunta fuente de interferencia con seguridad. Al leal saber y entender de Intelsat, la interferencia experimentada por ARTEAR los días 24, 25 y 26 de marzo de 2009 y el 5 de mayo de 2009 corresponde a problemas de interferencias intermitentes generadas de forma no intencional por el mal funcionamiento de un Amplificador de Alta Potencia operado por otro respetable cliente de muchos años de Intelsat que utiliza el satélite IS-3R fuera del territorio de la República Argentina.”
Aunque el nombre del “respetable cliente” de Intelsat se desconoce, el juez Martínez De Giorgi consideró, el 23 de junio pasado, que se debe archivar el caso porque no se puede demostar que hubo intención de interferir las señales.
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