En algún momento recordó a los viejos Boca-River, con mucha pierna fuerte y mucho corazón. No hubo fútbol bien jugado salvo en algunos pequeños pasajes del primer tiempo. Boca apretó más y obligó a River-o ya lo tenía planificado- a meterse contra su arco. En el segundo tiempo el partido se emparejó y hasta pudo ganarlo River en un contragolpe en el que Falcao quedó mano a mano con el Pato. Fue ríspido y clásico. Fue 1 a 1 con dos goles de grandes jugadores o de jugadores grandes como son Palermo y Gallardo. Bastante bien para un domingo del fútbol mediocre de la Argentina.
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