El partido entre
Vélez y
River pintaba para más. Pero fue un deslucido empate en un gol por equipo. Se lo pudo haber llevado
River porque tuvo un par de llegadas más. Pero no hizo mérito suficiente. Cuando faltaban 15 minutos para el final,
Vélez se quedó con diez jugadores y ahí apareció el
River de los últimos tiempos: sin cratividad, sin empuje. No se notó el jugador de diferencia. Y eso sucedió no sólo porque los de
Vélez corrieron y metieron, sino porque
River volvió a mostrar una absoluta falta de ideas.
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