02/03/09

Sugestivas coincidencias entre Kirchner, la CIA y el mercado

Por Sergio Berensztein*

Parece haberse superado el breve embrollo diplomático generado por los comentarios del nuevo titular de la CIA, Leon Panetta, acerca de eventuales episodios de inestabilidad que pudiera experimentar el país como consecuencia de la crisis internacional. Por suerte la cosa no llegó a mayores: la asunción de la administración Obama ha generado una nueva oportunidad para recomponer las relaciones entre ambos países y una dramatización más exagerada por parte del gobierno argentino podría haber abortado esa posibilidad. El llamado de la Casa Blanca sigue sin llegar, pero la próxima reunión del G20 en Londres a comienzos de abril puede servir para fortalecer el alicaído vínculo bilateral.
De todas maneras, vale la pena reflexionar respecto de la cuestión de fondo: Leon Panetta era una persona muy influyente e informada aún antes de desempeñar su actual posición. Si se hizo eco del comentario que le habían hecho sobre la Argentina, Ecuador y Venezuela y especuló con la posibilidad de que estos países sufrieran más que el promedio de la región como resultado de la crisis internacional, ¿se trata acaso un diagnóstico inusual, inesperado o azaroso? ¿Cuál es la imagen que predomina respecto del país entre los principales protagonistas de la escena internacional? ¿Hasta qué punto ese juicio difiere del que impera dentro del país, incluso del que se desprende de las declaraciones y de las acciones de importantes miembros del oficialismo?
Conviene comenzar analizando la imagen que el país tiene de sí mismo. El ex presidente Néstor Kirchner manifestó en julio pasado, en un acto público frente al Congreso de la Nación, que el sistema democrático estaba en peligro pues imperaba un clima destituyente impulsado por una pluralidad de actores que aprovechaban el conflicto con el campo para defender sus privilegios y, entre otras cosas, oponerse al compromiso de su gobierno y el de su esposa con la investigación de los delitos de lesa humanidad cometidos durante el último régimen militar. Involucró en esa campaña a algunos de los principales medios de comunicación. Nunca hubo una denuncia concreta ni evidencia alguna que pudieran contribuir a esclarecer esa cuestión, pero nadie del gobierno se animó jamás a desmentirla, ni siquiera a relativizarla.

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*Director de Poliarquía Consultores

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