Por Sergio Berensztein*
Estuvo en tantos equipos durante su larga carrera profesional que lo último que puede generar la huida de Sebastián Abreu es sorpresa (antes de cualquier partido, el Loco tiene que repasar la lista de los equipos en los que jugó, así en caso de hacer un gol no se olvida de juntar sus manos, poner cara de compungido y pedir perdón). Era supuestamente uno de los caudillos de la esperada "recuperación" de River. Sin embargo, la pregunta más básica es la siguiente: ¿para qué cargar con semejante responsabilidad? River es un club fundido, con dirigentes impresentables, viene de salir cola y como no venden ni Coca Cola en el bar del club no pueden comprar a nadie. Cuáles son las chances de mejorar significativamente en el 2009? Es cierto que otra vez último difícil que salga (la tele y los medios necesitan un River competitivo, sobre todo en un año de elecciones nacionales).
Es cierto que River le había dado al Loco la posibilidad de regresar a mitad de año luego de su frustrado paso por Israel, y de jugar la Copa Sudamericana.
No quedarse colgado para alguien de su edad es crucial. Debía por eso algo de lealtad? Tanto como la que impera en el peronismo bonaerense.
El fútbol es, sobre todo, un negocio. Para peor, querían traer al Ogro Fabbiani.
Veamos las implicancias de ese eventual pase. Uno puede jugar con Abreu y Falcao, con Salcedo y Falcao, hasta con Fabbiani y Falcao. También uno puede pensar en un esquema Abreu y Salcedo. La suerte puede ser esquiva, como lo evidencia el River del segundo semestre del 08. Ahora bien, alguien se imagina al Ogro y al Loco juntos?. Parece difícil poner en la cancha dos tipos de área, grandotes, pesados y caudillos. Para peor, el bueno del Pipo mandó que esperaba que Fabbiani sea el Mellizo del Millo. Al menos en Villa del Parque, el barrio en que nací, eso hubiese sido interpretado como un telegrama de despido. O, al menos, un certificado de largos minutos en el banco de suplentes. O incluso en la platea local.
De este modo, la pregunta que seguramente Abreu se hizo no fue si valía la pena quedarse en River sino, por el contrario, si había algún club en el universo que estuviera interesado en sus servicios. ¿Quedarse en Núñez? ¿Qué chance había de no cobrar a tiempo, o de no cobrar del todo? Altas no sólo pues el club está quebrado, sino porque tenía posibilidades acotadas de jugar.
Con Aguilar agonizando y las elecciones de diciembre cada vez más cercanas, todo resultado adverso hubiera alimentado la hoguera que ya es el club.¿A quién iban a responsabilizar del eventual desastre? Una vez ido Tulio por la puerta de atrás, la carga hubiera caído en gran medida sobre él.
En conclusión, Abreu será Loco pero de tonto no tiene nada. Hizo lo correcto. Quedarse implicaba más riesgos que rajarse.
De todas formas, no conozco a nadie que sea hincha de River y que lo vaya a extrañar ni un poquitito.
Estuvo en tantos equipos durante su larga carrera profesional que lo último que puede generar la huida de Sebastián Abreu es sorpresa (antes de cualquier partido, el Loco tiene que repasar la lista de los equipos en los que jugó, así en caso de hacer un gol no se olvida de juntar sus manos, poner cara de compungido y pedir perdón). Era supuestamente uno de los caudillos de la esperada "recuperación" de River. Sin embargo, la pregunta más básica es la siguiente: ¿para qué cargar con semejante responsabilidad? River es un club fundido, con dirigentes impresentables, viene de salir cola y como no venden ni Coca Cola en el bar del club no pueden comprar a nadie. Cuáles son las chances de mejorar significativamente en el 2009? Es cierto que otra vez último difícil que salga (la tele y los medios necesitan un River competitivo, sobre todo en un año de elecciones nacionales).
Es cierto que River le había dado al Loco la posibilidad de regresar a mitad de año luego de su frustrado paso por Israel, y de jugar la Copa Sudamericana.
No quedarse colgado para alguien de su edad es crucial. Debía por eso algo de lealtad? Tanto como la que impera en el peronismo bonaerense.
El fútbol es, sobre todo, un negocio. Para peor, querían traer al Ogro Fabbiani.
Veamos las implicancias de ese eventual pase. Uno puede jugar con Abreu y Falcao, con Salcedo y Falcao, hasta con Fabbiani y Falcao. También uno puede pensar en un esquema Abreu y Salcedo. La suerte puede ser esquiva, como lo evidencia el River del segundo semestre del 08. Ahora bien, alguien se imagina al Ogro y al Loco juntos?. Parece difícil poner en la cancha dos tipos de área, grandotes, pesados y caudillos. Para peor, el bueno del Pipo mandó que esperaba que Fabbiani sea el Mellizo del Millo. Al menos en Villa del Parque, el barrio en que nací, eso hubiese sido interpretado como un telegrama de despido. O, al menos, un certificado de largos minutos en el banco de suplentes. O incluso en la platea local.
De este modo, la pregunta que seguramente Abreu se hizo no fue si valía la pena quedarse en River sino, por el contrario, si había algún club en el universo que estuviera interesado en sus servicios. ¿Quedarse en Núñez? ¿Qué chance había de no cobrar a tiempo, o de no cobrar del todo? Altas no sólo pues el club está quebrado, sino porque tenía posibilidades acotadas de jugar.
Con Aguilar agonizando y las elecciones de diciembre cada vez más cercanas, todo resultado adverso hubiera alimentado la hoguera que ya es el club.¿A quién iban a responsabilizar del eventual desastre? Una vez ido Tulio por la puerta de atrás, la carga hubiera caído en gran medida sobre él.
En conclusión, Abreu será Loco pero de tonto no tiene nada. Hizo lo correcto. Quedarse implicaba más riesgos que rajarse.
De todas formas, no conozco a nadie que sea hincha de River y que lo vaya a extrañar ni un poquitito.
*Politólogo, hincha de River.
1 comentarios:
River entra a la cancha y no hay ninguna posibilidad de que la hinchada grite por alguno de los jugadores que nos representa.
Es tanta la necesidad de un ídolo en River que esta Comición Directiva creyó que un MERCENARIO del fútbol como lo es Abreu podía cubrir ese espacio. Se equivocaron, como se van a equivocar si piensan lo mismo de Fabianni
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