Esta frase de Carlos Marx fue rescatada por el sociólogo Marshall Berman para titular una obra interesantísima sobre la naturaleza del mundo moderno. El capitalismo estruye o al menos modifica muy profundamente todo lo que crea. No hay empresa, idea, sistema, institución o norma que quede exceptuada de esta dinámica de cambio ermanente, que incluso puede generar disrrupciones a veces dramáticas.De este modo, nótese que hoy el mundo está atónito observando la crisis financiera-económica más grave en más de siete décadas. Instituciones financieras otrora símbolo de la fortaleza de la economía moderna han desaparecido o están virtualmente e merced de los Estados. Marx se equivocó, al menos hasta ahora, en pensar que el comunismo
desplazaría al capitalismo. Pero dio en el clavo al describir la alteración constante que vive a cada segundo este sistema, incluso circunstancialmente también a costa de derrumbar concepciones del mundo o formas de pensamiento que eran paradigmáticas.
Si el planeta está viviendo semejante reconfiguración, quien puede sorprenderse de la debacle de River? La verdad, haberlo visto recién campeón y hoy cola es bastante parecido a lo que uno experimenta cuando recorre eldestino de Lehman Brothers o de Bear Sterns. El desmanejo, la torpeza y los inconmensurables umbrales de corrupción de la dirigencia del Millo, sobre todo (pero no sólo) del inefable José María
Águilar, ese G. W. Bush que nos tocó en desgracia y nos dejó quebrados material y moralmente, pueden tranquilamente compararse con los de muchos banqueros de Wall St. que debido a su soberbia y falta de espíritu crítico no atinaron a advertir que estaban promoviendo un desastre de escala global. Algunos pensarán que esta comparación es exagerada. Pero los hinchas de River no sentimos agredidos en nuestra integridad y en nuestra identidad. Y no sólo, o no tanto, porque estemos últimos, sino fundamentalmente porque merecemos estarlo. Es el peor equipo del campeonato, por lejos. No siempre el campeón es el mejor, pero en este caso no quedan dudas de que el cola es, en efecto, el peor. Podrá Pipo Gorosito revertir tamaña decadencia? De ninguna manera. Si Aguilar y sus cómplices no tienen ni siquiera el decoro de admitir su infinito fracaso y renunciar para no seguir generando más daño a una institución que no lo merece, el pobre Pipo está condenado a ser deglutido por la perversa dinámica de una realidad que no podrá cambiar. Que a nadie le queden dudas: River está peor en lo institucional que en lo futbolístico. Ni el club ni el equipo jamás estuvieron peor. Los responsables de esta quiebra deben irse ya. En verdad, River necesita un Obama que al menos nos dé esperanza de que es posible detener tanto desatino junto. Que forme un equipo con gente capaz, experimentada y preparada (Pipo quizá lo sea dentro de 10 años, pero hoy sus pergaminos son muy acotados), y que nos permita volver a creer que el más grande sigue siendo River Plate. Pero qué técnico reputado, ambicioso, responsable y con sentido común va a querer trabajar para esta dirigencia? Es como aceptar ser Ministro de economía argentino el 18 de diciembre del 2001. O titular de la Oficina Anticorrupción con Cristina. El capitalismo sobrevivirá a esta crisis, de eso no tengo dudas. En el caso de River, cuando analizo la cleptocracia que lo maneja (y que incluye a buena parte de la oposición) la verdad, es que no estoy tan seguro.
07/12/08
Todo lo que es sólido se desvanece en el aire
Por Sergio Berensztein, politólogo, hincha de River.
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