23/11/08

Soberbia destructiva

Por Sergio Berensztein
Fue un anticipo de Política y Pelotas: predominaba un irresponsable espíritu triunfalista en torno a la final de la Copa Davies. Todo parecía estar a nuestro favor. Parecía que está vez se nos iba a dar. "Es un trámite", dijo un experimentado tenista. Pues bien, he aquí los resultados. Cuanto daría por haber estado equivocado, pero lamentablemente tenía razón. Una vez más, los argentinos tenemos una extraordinaria oportunidad para aprender una lección trascendental. Con la soberbia no iremos a ninguna parte. Nunca hay que perder la humildad y el respeto genuino por el rival. Podremos ganar o perder, pero jamás hay que festejar antes de tiempo. Mucho menos ningunear a un equipo que por algo había llegado a la final. Los españoles no eran ni más ni menos que nosotros, con o sin Nadal, de visitante o de local. Demostraron que se merecían este título mucho más que nosotros. Vinieron a jugar con los supuestos favoritos y nos dieron una paliza concluyente. Ojalá aprendamos de nuestros defectos. De la mano de actitudes soberbias nunca iremos a ningún lado.

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