08/11/08

Righi de los dos lados del mostrador

La resolución del Procurador General de la Nación, Esteban Righi, de recortarle facultades a la Fiscalía de Investigaciones Administrativas, es el moño de una serie de situaciones que se dieron en la justicia kirchnerista. El "Bebe" Righi acotó el poder de investigación de Manuel Garrido, quien, casi en soledad, había denunciado e investigado casos de corrupción en este gobierno- pero también en anteriores-. Righi, cubierto de un prestigio académico y político, llegó a su cargo y había quienes confiaban mucho en él.Pero el Procurador hizo algo que no esperaban de él: su estudio se puso a disposición de los sospechosos de corrupción del Gobierno K. Así su esposa, su hijo, y otros socios menos conocidos, presentan escritos en los juzgados y los firman como "Fulano de tal...del Estudio Righi y Asociados....". Eso, acá y en la China se llama apriete. Apriete que pasó de los papeles a los hechos cuando un fiscal federal-subordinado de Righi- fue convencido para que no impulse la investigación de dos personas muy importantes sospechadas de enriquecimiento ilícito. Debido a la apelación de Garrido, esa causa sigue bajo investigación.  Lo que pasaba es que mientras algunos cedían a las presiones del Gobierno, Garrido, aislado, seguía buscando casos y sumando pruebas. 
Entonces Righi hizo lo que tenía que hacer según el mandato de sus jefes: acotar lo más posible a alguien que molesta. Y lo logró. Eso, si, que quede claro, lo hizo porque está de los dos lados del mostrador. 
Por Omar Lavieri

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