Sergio Berensztein, politólogo e hincha de River, suele viajar mucho. Tanto por el país como por el exterior. Sin ir más lejos, esta semana viaja a Londres, desde donde saldrá al aire el próximo jueves. En sus habituales recorridas por el mundo junta anécdotas. Aquí van algunas de ellas, colectadas en los últimos días.
Maradona Presidente
Tiene todo para ganar: compromiso, pasión, bastante carisma. Tiene un largo camino por recorrer, pero le sobra pasta. Ya ganó lo suficiente a pesar de su relativa inexperiencia en la política como para aspirar a mucho, mucho más. Se llama Alejandra Maradona, es senadora provincial por el PJ de Mendoza. Y se le iluminó la mirada cuando le dije que con ese apellido lo menos a lo que tenía que aspirar es a la presidencia de la Nación.
Rivalidades I
Como tantas otras ciudades del país, San Miguel de Tucumán también está partida futbolísticamente. La gente del Ciruja recordará por mucho tiempo el triunfo sobre River. Y los del Decano se consolarán parcialmente al haberle ganado a Belgrano en Alberdi. El sábado pude observar en persona la profundidad del clivaje que divide a los hinchas de San Martín y de Atlético. Quién me trasladó desde el Aeropuerto a Yerba Buena, donde está situada la sede de la Sociedad Rural en la que debía dar mi conferencia, todavía no podía entender como de la mano de un "mafioso" San Martín había pasado en pocos años del Argentino B nada menos que a Primera. El pobre era no sólo hincha de Atlético, sino también de River. No debe poder salir de su casa.
Rivalidades II
Compartí un largo viaje en auto por las rutas argentinas con un canalla y un leproso. Se gastaron todo el tiempo, aunque con relativo respeto e inagotable imaginación. Hasta que comenzó la transmisión radial del partido Velez - Central. Ahí las cargadas subieron de tono, sobre todo luego del gol de Borzani. "Estos se creen que todo pasa por Central, que todo el mundo es o fue hincha o alguna vez jugó o quiso jugar en el Gigante de Arroyito", refunfuñaba el de Ñuls. "Hace años que los tenemos de hijos a los de Vélez, tanto de local como de visitante", afirmaba sin estadísticas y con esa escasa prudencia que caracteriza a los fanáticos. Me bajé en el Aeropuerto de Córdoba, con el partido todavía empatado y sus mutuas ganas de arruinarse la tarde absolutamente intactas.
0 comentarios:
Publicar un comentario