Uno muchas veces cree que todos o la mayoría de los problemas están en la Argentina, o bien que lo que nos pasa es bastante idiosincrático - tiene que ver con cómo somos los argentinos, nuestra cultura, el legado colonial, Cambalache, el peronismo, el penal mal cobrado de Codesal a Sensini y no se cuántas macanas más.
Cuando uno levanta la mirada del ombligo nacional se da cuenta que, a pesar de las obvias diferencias, hay cuestiones básicas que se repiten en todos lados.
Aquí estoy yo en la cuna del capitalismo, el teatro moderno, la democracia parlamentaria, el rock, el rugby, el golf, el tenis y, por sobre todas cosas, el fútbol.
Como es sabido, Londres será la sede de los próximos juegos olímpicos. Debido a la crisis económica y al fracaso por conseguir apoyos del sector privado, temblequean en estos días los planes originales de las obras para la Villa Olímpica.
"Vamos a tener que hacer concesiones debido a las restricciones del presupuesto", dijo la vocera del ente a cargo de la organización del evento.
No está claro a qué se refirió: ¿Harán las habitaciones más chicas? ¿Reducirán el espesor de la capa asfáltica? ¿Lo llamarán a Dromi para que escriba los contratos a medida de los "cronnies" (gomías, testas) locales?
Y mientras me preparo para pagar el peaje, viene a mi memoria esa maravillosa frase del denostado Gordo Muñoz: así no llegamos al Mundial.
Que traigan al principito, lo vamos a estar esperando, así aprende lo macho que eran los miembros del EAM 78!!
A ver si rompen el chanchito y hacen un estadio a la altura de las circunstancias, no me vengan con que faltan mil palitos si se la han estado llevando en pala durante los últimos cinco o seis siglos.
Tengo una idea: metanle retenciones móviles a los bancos que se están fundiendo. Hay al menos un egresado de la LSE que conoce muy bien el mecanismo.
Sergio Berensztein, desde Londres.
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