Está visto que Messi es imprescindible para cualquier equipo argentino. Jugó contra Holanda y con dos o tres destellos le sobró para demostrar que, como decimos en Política y Pelotas, la camiseta número 10 del Diego, tiene un heredero obligatorio. Un gol a toda potencia, varias jugadas que pudieron ayudar a desequilibrar y un pase perfecto para el segundo gol, sellaron por parte de Leo, el pase de Argentina a la semi de los Juegos Olímpicos. El martes contra Brasil, tal vez pueda recibirse de ese Messi que la Selección necesita para que Riquelme deje definitivamente la 10 en la espalada que la merece.
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