19/07/08

Desde adentro

 
Varias cosas quedaron demostradas con el conflicto entre el campo y el Gobierno que, gracias a Julio César Cleto Cobos, terminó en el fracaso de la Ley que la presidenta mandó al Congreso.
Tal vez no se hayan dado cuenta, pero decenas de miles de personas que no suelen manifestarse por sus reclamos salieron a las rutas primero y luego coparon el Monumento a los Españoles. Ese sector económico de la sociedad, tal vez ahora deje de mirar con recelo a los que, con mucho menos dinero en sus bolsillos, marchan, cortan calles y piden ante el Estado.
Néstor se dio cuenta que la lógica confrontativa de este conflicto no tuvo el mismo resultado que cuando se enfrenta a corporaciones económicas con una conducción unificada. La confrontación fue con decena de miles de personas que no responden a nadie salvo a sus intereses económicos y regionales. Lo que implica que Néstor no leyó bien el conflicto. Y habla de un grave error político.
La presidenta Cristina dilapidó su imagen el primer año de su mandato embarcada en la lógica kirchnerista de la confrontación. Le queda intentar remontar la cuesta para llegar fortalecida al Bicentenario y luego a 2011. No pareciera ser posible que el kirchnerismo aislado, puro y duro, encuentre hombres y mujeres de recambio para encarar la nueva etapa de su Gobierno. Y como rompió todos los puentes con los otros sectores de la política que no lo obedecieron, puede seguir asilado. Y no hay nada peor que el aislamiento cuando se necesita salir de la crisis. Cristina es una dirigente política inteligente. Sabrá elegir el camino, si no se lo llenan de piedras.
La oposición tendrá que aprovechar este veranito en invierno para decidir hacia dónde va. Porque los ha unido el espanto. El antikirchnerismo. Pero no parece asomar un proyecto político que aglutine a los que en el Parlamento o en los medios de comunicación, jugaron sus cartas en contra del proyecto de retenciones móviles.
Volvió la política y con ella las acusaciones, las traiciones, las apretadas y las negociaciones poco claras. Pero hubo pocas de ellas y prevalecieron las convicciones, los intereses provinciales y la preocupación por los otros antes que las mezquindades personales.
Y es tiene que se bueno.
O.L.

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