Libertadores, el equipo de Sensini demostró que es precisamente eso, un equipo. Lo cual no es común en nuestro medio. Ni en pelotas ni ciertamente tampoco en política.
Lo de Lanús en el Apertura pasado sugiere lo mismo: obviamente que las individualidades pueden y deben hacer la diferencia, sobre todo en partidos cerrados y en torneos tan cortos y parejos. Pero sin el apoyo y la seguridad que brinda el buen juego de conjunto, a lo sumo se trata de golondrinas que no hacen verano.
El mensaje para clubes como River, que suele pensar más en los negocios de la coyuntura que en lo sustantivo del deporte, es contundente: si no se arma una base estable y se la preserva por un tiempo, al margen de las ofertas que lleguen del exterior, el talento (comprado o surgido de las inferiores) rara vez llega a trascender. Y cuando ocasionalmente lo hace, no alcanza para alcanzar resultados deportivos relevantes, ni en nuestro medio ni, menos aún, a escala continental.
En política ocurre algo parecido: tenemos algunas pocas individualidades, pero ningún equipo. Para peor, mientras el deporte conserva algo de glamour (sobre todo gracias a los medios de comunicación), la política dista de ser un ámbito atractivo (y si bien los medios no son los responsables, tampoco ayudan a evitarlo).
Ni siquiera el Gobierno logró armar un plantel competitivo. Y eso que plata no le falta! Por el contrario, como todas las principales decisiones se toman en la alcoba presidencial, el gabinete se volvió casi irrelevante.
Qué profesional con algo de auto estima y probada capacidad podría estar dispuesto a tolerar que lo ignoren y/o lo ninguneen sistemáticamente?
Además, debería acordar criterios con una pareja que demostró que no está muy predispuesta al diálogo franco y respetuoso de las diferencias.
Para peor, hay en la Argentina una anemia notable en cuanto a la generación de nuevos dirigentes políticos realmente democráticos y modernos, capacitados para asumir responsabilidades de gobierno de acuerdo a los parámetros y exigencias de un mundo globalizado como el nuestro. Nótese, por ejemplo, que lo poco que aparece es lo opuesto a lo que necesitamos. Ese es el caso de "La Cámpora", que sintetiza el nepotismo, el clientelismo y el provincialismo intelectual tan característicos de nuestro magro sistema político.
Argentina necesita más y mejor democracia; más y mejores políticos; equipos capacitados, coherentes y homogéneos que puedan diseñar e implementar políticas públicas orientadas a la equidad, el crecimiento y el desarrollo humano.
Por suerte tenemos los ejemplos del Pincha de hoy y del Lanús del 2007. De aquel Velez de Bianchi. Del Ferro campeón o del Lobo sin gloria del Viejo Timoteo.
Lo dijo el General: lo único que perdura son las organizaciones. En ésto, hagámosle caso.
Sergio Berensztein
Director
Poliarquia Consultores
sergio@poliarquia.com
Mensaje enviado utilizando BlackBerry de Personal
0 comentarios:
Publicar un comentario