Por Sergio Berensztein*
Luego de reunirse con el Cholo y con su ayudante de campo, Nelson Vivas (una suerte de Garré de los 90 en la selección), el presidente de River, José María Aguilar, asumió su responsabilidad por la eliminación del equipo de la Copa Libertadores.
Justamente algo parecido habíamos reclamado ayer en este blog. Pedimos que Aguilar se hiciera cargo del fracaso institucional y patrimonial del club -el deportivo es simplemente una consecuencia inevitable. Aguilar no se animó aún a ir al fondo del problema, se queda en la periferia, dolorosa y real, de una nueva eliminación. Algo es algo, pero no alcanza.
Ayer un dirigente del oficialismo me lo dijo sin pelos en la lengua: "por ahi fueron solamente 8 minutos de distracciones, pero si mirás el todo y no las partes, es evidente que compramos mucho y mal". Es que en el corto plazo el negocio está en la cantidad, no en la calidad. En el planeta River, lo importante son las cometas.
No hay líderes dentro del campo de juego pues estos no aparecen de manera fugaz. Incluso aquellos que tienen condiciones naturales de conducción necesitan tiempo para desarrollar sus cualidades. En la fugacidad del fútbol de hoy, todo lo sólido se desvanece en el aire, incluso cuando estás dos goles arriba y el contrario está con 9 hombres.
*Director de Poliarquia Consultores (sergio@poliarquia.com)
www.poliarquia.com
0 comentarios:
Publicar un comentario